El Nuevo Día, P.R.
Cara a cara

<>Los protagonistas de este disco, Rubén Blades y Willie Colón accedieron a ser entrevistados por LaREVISTA. Blades, debido a su atareado itinerario de trabajo como ministro de turismo de su natal Panamá, lo hizo por escrito. Por su parte, Colón fue entrevistado telefónicamente. He aquí sus respuestas.
Por Sara del Valle Hernández

Rubén Blades

¿Cómo siente el disco “Siembra”, treinta años después de haberlo grabado?

El argumento del contenido del disco nunca dejó de ser fresco. Por eso hoy lo recuerdan. Las ideas que desarrollan cada una de las canciones siguen teniendo vigencia. Siempre fue una expresión del sentir urbano, y en nuestras ciudades la base del conflicto existencial humano no ha variado gran cosa en 30 años.

¿Usted pensó que este disco iba a calar tan hondo?

Sí, porque lo sentí honesto. Aún lo es.

¿Cree que los mensajes de la canciones del disco aún tienen la misma vigencia de hace 30 años?

Pedro Navaja existe aún. La esperanza del argumento de “Siembra”, trata y ayuda a los demás, es lo que me ha llevado a ocupar por 45 meses las funciones de gerente y ministro en Panamá... El dejar mi interés personal y egoísmo, y esforzarme por ayudar a mi país, ese es uno de los argumentos planteados en “Siembra”. Quizás tenga más vigencia ahora que hace 30 años porque hoy el ejemplo de lo que hago valida lo que propuse como trabajo musical hace tres décadas. Una cosa es hablar o cantar pendejadas; otra es hacer cosas y aceptar las consecuencias de tus actos.

¿Haría algo distinto con este disco?

No puedo hacer nada distinto ya con ese disco. Nunca se está satisfecho con lo que se hace. Siempre nos parece que se pudo hacer mejor.

¿Qué le gusta componer más, canciones románticas o canciones de contenido social?

Las canciones de contenido social siempre fueron mi interés primordial, entre otras razones porque no se escribían con frecuencia debido a la censura y a los problemas que nos buscamos los que nos atrevemos a criticar al poder público desde el arte.

Además, con escritores de la talla de un Tite Curet Alonso escribiendo temas como “Mi Triste Problema” no me necesitaban como escritor romántico.

Este disco siempre estuvo rodeado de algún tipo de controversia. ¿A que usted atribuye todas estas desavenencias? ¿Cuál es su versión de los hechos?

Las desavenencias no lo son. En el caso de Fania, el no pagarle a los músicos lo que nos correspondía no es un asunto de “una desavenencia”: es que se quedaron con el fruto de nuestro trabajo. Vaya y pregúntele a la familia de Lavoe o de Ismael Rivera, para mencionar solo dos compañeros músicos, si están recibiendo regalías, cuánto le están pagando a la familia, si la familia es dueña de las canciones, o de los discos, y verá que responden. ¿Cómo es posible que un tipo que no canta, no compone, no ejecuta un instrumento, sea el que se beneficie del músico, compositor, intérprete que creó el éxito?

Al señor Colón lo veré en el juicio, Dios mediante. Allí se podrá, por fin, saber qué pasó, y un jurado decidirá el caso, de acuerdo a los hechos probados. Morgalo ahora dice que él no sabía nada. Otra vez, con toda confianza y paciencia espero para que en el juicio se pruebe quién dice la verdad y quién no. Antes de eso, no haré ningún comentario, salvo que esta situación nos apena y abochona a todos, justos y pecadores.


Willie Colón

¿Cómo siente el disco “Siembra”, treinta años después de haberlo grabado?

Cuando tuvimos que sacar el repertorio de nuevo y tocar la música vimos que de verdad estaba más cargada. Era más trabajo. La salsa ha cambiado, está un poquito más suave y más fácil para digerir. Este era un álbum de concepto, no solamente un proyecto comercial. Se convirtió en un movimiento, símbolo de una esperanza latinoamericana.

¿Le sorprendió la respuesta que tuvo este disco?

Nosotros no podíamos esperar la respuesta que tuvo, de lo que sí estábamos conscientes era de que estabamos usando el disco, el momento, como una plataforma para hacer una propuesta sociopolítica. Era una idea de formar una hermandad y una solidaridad entre latinoamericanos. Fue tanta esa aceptación y fue tan lógica, que rompió muchas barreras de clase.

¿Pensaron que el disco fuera a calar tan hondo?

Yo ni pensaba que iba a estar vivo en tres años. (Risas) No. Nosotros nos dejamos llevar por la pasión del momento. Había mucha energía intelectual y emocional ahí. Son raras las veces que se puede captar eso en una grabación.

¿Si esa grabación hubiese salido ahora, cree que habría tenido el mismo impacto que tuvo en 1978?

No, no creo. Yo creo que tenía que salir cuando salió. Este es un punto de referencia de una época.

¿Haría algo distinto con este disco?

A lo mejor, reemplazaba uno o dos números y hubiera puesto alguno de los míos. El número que cargó el LP fue “Pedro Navaja”. Yo pienso que el número que yo sacaría de ahí sería “María Lionza”, pero a mucha gente le gusta. Maybe “Dime”...

Este disco siempre estuvo rodeado de algún tipo de controversia. ¿A que usted atribuye todas estas desavenencias? ¿Cuál es su versión de los hechos?

Yo creo que no tiene nada que ver con el disco, tiene que ver más con los personajes involucrados en todo esto.

Yo no he dicho que nadie se haya robado nada (con el concierto de los 25 años). Yo lo que digo es que yo no cobré lo que acordamos y entiendo que el señor Sainz dijo que él pagó el dinero completo. Yo lo que quiero es que me paguen el dinero de ese concierto. Yo traté de mantener esto fuera de la prensa, pero va pasando el tiempo y no hubo respuesta, entonces tuve que acudir a un representante. Yo en mi vida nunca había puesto una demanda a nadie.